No hace frío. Tampoco hubiera pasado nada si hubiera hecho un poco de frío. Me gusta. Camino hacia adelante un rato y luego tuerzo a la derecha a tientas porque el sol me tapa los ojos; subo, subo y subo, y cuando más o menos me parece, entro en una calle. Estoy desde que nací en este barrio, pero la verdad es que no lo he vivido mucho. No como otra gente. Sé lo justo: dónde está el pequeño supermercado, el parque, el casal...Poco más.
Sonrío a un hombre mayor que siempre me hace algún comentario (a veces desafortunado) cuando nos cruzamos y entro en el casal de abuelos, saludo, hablo con una mujer que conozco, me miro todos los candidatos aunque ya tengo claro al que voy a votar, y meto el sobre en la urna. El hombre que me pide el DNI me dice que tengo un nombre muy bonito y me despido con una amplia sonrisa.
Salgo de allí y cada calle huele a un plato de comida diferente. ¡Qué bonito día hoy! estoy ilusionada y contenta. Las primeras veces me hacen ilusión (esta en particular) y también haber ganado como diez sonrisas de verdad en tan solo 20 minutos.
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