lunes, 8 de agosto de 2011

Estaba soñando que me quedaba sola. Había hecho algo muy mal y no sabía qué era. Toda la gente a la que quería me rechazaba y acababa encerrada en un lugar desconocido. Me desperté de golpe por la angustia y la ansiedad, me quité la baba y las legañas, giré la cabeza hacia el otro lado de la cama, y allí estaba él, con la boca entreabierta y respirando profundamente. Me apoyé en su pecho e intenté poner su brazo rodeándome la espalda sin que se despertara, pero no lo conseguí y me abrazó con fuerza.

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