domingo, 12 de junio de 2011

Hoy llueve demasiado






Estoy en la habitación. Todas las ventanas y persianas de la casa están cerradas. La cocina se ha encharcado. Cierro los   ojos con un cigarro entre los dedos y escucho cómo las gotas chocan entre ellas y golpean con fuerza el techo y las paredes.
Al rato, empieza a dejar de llover y las gotas bailan creando una melodía que me relaja. Abro los ojos y un poco la persiana. Las paredes tienen manchas, las persianas están empapadas y también mi ropa. Las gotas parecen líneas intermitentes. Viene la calma y, con ella, la nostalgia.
                                                                                 
                                                                                                          



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